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Calma

Calma

Después de una semanita en las que las nubes habían inundado todo mi ser…

Hoy por fin en mí renace la vida:

-Un sábado soleado, de sol de verano y cielo de otoño.

-La calma de un día festivo sin prisas, sin recados urgentes, sin horarios…

Para tomárselo todo sorbito a sorbito, saboreándolo.




Maribel Fernández Cabañas



Engracia

Engracia

Suena el timbre de la puerta son las 12 del mediodía es sábado, Engracia, viuda de sesenta y tantos años, sale por el pasillo estrecho y abaldosinado de su piso  de Barcelona, cantando una canción de Nino Bravo “….dejaré tus campos por ti, dejare mis cosas y  me iré lejos de aquí… de día viviré pensando en tus caricias de noche las estrellas me acompañaran …“

¡Qué guapo hijo, que guapísimo estás!¡ anda pasa que hace mucho frío! ¡Mi niño que guapísimo está!. Ven que te voy a dar un “cola caíto” le dice al pequeño Quim de 2 años; que viene con su padre Joaquín, sobrino de Engracia y divorciado.

Han llegado en tren desde Tarragona, como cada quince días y Engracia,que ha estado siempre pegada a su marido y a la que Dios no le dió hijos, se vuelca en amores con la juventud y la infancia.

Joaquín se va directamente a la cocina a ver qué les ha preparado la tita porque huele muy bien ¡Um que rico un estofado de ternera!Luego se sienta con su iPhone ,se pone a chatear,  a mirar su twiter y su Facebook entonces la tita Engracia coge un cajón grande donde le tiene un sinfín de juguetes preparados para Quim  y se pone a jugar con él a los cochecitos de carreras . Disfruta como una enana.

Pasa el invierno y vienen la vacaciones de verano y es cuando Joaquín y Quim conviven todo el verano con tita Engracia, la cual llega a instalar internet y a comprarse un ordenador, animada por su cariñoso y zalamero sobrino. Este le abre una cuenta en el Facebook y contacta con los de su pueblo de Andalucía con el grupo” No eres de Bollullos si no…” y ella que se acuerda de todas las familias de su pueblo se hace miembro activa del grupo y ya ni estofado, ni gazpacho, ni jugar con el pequeño…
 ¡Ordenador a todas horas! y así trascurrió el verano encerrada en casa chateando con los de su pueblo.

 Llegó el invierno pronto, y un sábado a las 12 llaman al timbre y son ellos como de costumbre.  Engracia les abre dándole un beso de compromiso y con la bata puesta se va al ordenador:─¡ Que me he hecho amiga de “Andaluces por el mundo”!
 Joaquín no dijo nada, se fue directo a la cocina y no había comida ni siquiera estaba comprado el pan  Cogió el cajón de los juguetes y se lo dio a su hijo que jugaba solo porque la tita Engracia estaba por otros menesteres.

Pasó un año y Joaquín le dijo ¿ tita  nos vamos a Bollullos este verano? y ella encantada Allí se pasó los tres meses en la casa vieja del pueblo encontrándose con todas su amigas del Facebook y yéndose a la Peña Bética a jugar a las cartas o al Club de lectura de la Biblioteca Municipal o a la Asociación de mujeres donde hizo teatro y pintura, bien  distraída

Pasó el verano y Joaquín le dijo:─ ¡Tita que nos vamos para tu piso! ─¡ No hijo mío que yo me quedo aquí!, con mis 500 amigos a los  que los veo todos los días y me divierto mucho con ellos.


 Maribel Fernández Cabañas







Poder hacer un alto.

Poder hacer un alto.

Era un viaje planeado: paseo por las estrechas y solitarias calles de un pueblo costero lleno de arquitectura, tiendecitas, museos, palacios y un mirador en lo alto del pueblo, desde donde se podría contemplar el mar en calma y los barquitos de pescadores.

Pero al llegar, una multitud de gente se agolpaba en las calles: niños vestidos con su pañuelo al cuello y sus chirucas al estilo de los Bois Escouts, ¿Será una excursión que se dirige al Palacio de Mar y Cielo que hay en el mirador?

. Siguieron andando bajo un sol picante de tormenta de final de verano, Lucía contemplaba las pastelerías que era lo único que había abierto y se preguntaba ¿Pero si es 23 de septiembre y martes? ¿Qué raro que estén las tiendas cerradas con lo que le gustan a mi compañera?

Pasaron por una calle más ancha y llena de terracitas de cafeterías, donde la gente desayunaba sus ensaimadas y y café con leche y todos estaban como sin prisa y no eran turistas.

Cogieron una bocacalle y se dirigieron al palacio con el  mirador y la iglesia y gente joven que iba vestida  de blanco y con alpargatas y tobilleras con cascabeles.¡Ah! exclamó Lucia a su acompañante. Esto va a ser que van a bailar el baile típico catalán de los cascabeles: los siguieron y se vieron entre abuelas que salían de misa,” La colla del Águila” con pantalones de esparto para ir debajo de unas bestias de cartón duro que simulaban dragones, cerdos águilas y que llevaban en su boca grandes petardos para ir acompañando con fuego y tambores a los danzarines…

 En un momento el mirador se llenó  de humo, sonido acompasado de tambores y color de fuego.
Fue entonces cuando Lucia metida entre tanto bullicio le dijo a su acompañante: Me voy a la playa y bajó las escaleras empinadas y llegó a la estatua de Santiago Rusiñol donde encontró su libertad en un Poema a la Amistad del escritor Casas y es que no hay nada como compaginar momentos de alboroto con buena compañía y el poder hacer un alto para meterse en el espíritu de la poesía que colma el alma.

 Y ya de paso, leer  un cartel, en uno de los bares, que decía: Del 19 al 23 de septiembre “Fiesta mayor de Sitges”.


Maribel Fernández Cabañas

Traducción del poema a la amistad de Casas:
“Pues bien amigos míos (…)
Vi una tierra donde hacía más sol que en otros sitios,
Donde el cielo era más azul, el mar más azulada también,
(…)Venía a buscar paisajes y me aportaba apegos.
Venía a ver el mar y un mar he encontrado de gente honrada,
Alegres de labios y serios en su interior.
Venía como las mariposas a la luz y he caído en el fuego de la amistad”

Domingo 14 de septiembre.

Domingo 14 de septiembre

Qué maravilla a estas trempranas horas del día con mi perra a solas, todos están durmiendo: Los vecinos de la manzana, los coches, mi familia. Se acaban de apagar las farolas, me acompañan el fresquito de la mañana, el verde de la hierba mojada, los primeros rayos del sol, las primeras nubes.

 La luna que aún no se ha ido, el silencio que durará poco en este pequeño recodo de la gran metrópoli y que hay que disfrutar con todos los sentidos.


Maribel Fernández Cabañas



Música 1

Hacer las cosas con música.

Cuando la pereza ataca, una no tiene ganas de cocinar o de poner lavadoras o de tender ropa… y  si se encuentra sola, sin nadie que le ayude, no hay nada mejor que ponerse un poco de música en las orejas.

 Entonces entra el ritmo alegre en el cuerpo y todo cambia, una se inspira y se pone en marcha y se siente contenta y le ve el sentido a lo que hace luego encontrará una blusa limpia con olor a detergente  en su ropero y cuando llegue la hora de comer se encontrará aquel guiso que improvisó inspirado en la música pop o  el Soul o el Jazz o la canción española o latina, según los gustos y el momento.

Y hoy escuchando a Kissing My love he hecho unas pechugas de pollo con cebollita y con calabacines como único plato y luego de postre hemos tomado un arroz con leche de ese casero hecho a fuego lento con agua leche, una rama de canela, corteza de limón y ha dado tiempo a que se enfrie en la nevera y nos lo comamos escuchando Kiss FM.


Maribel Fernández Cabañas



Aquí en Menorca

Aquí en Menorca

Conviviendo con esta persona que hace esculturas de barro con figuras de mujer mientras mi hijo y mi marido se bañan en la piscina y yo escribo estas letras. Este amigo me ameniza con su buena conversación: Me habla de las costumbres culturales de la isla, de los paisajes más ajenos al turismo, de los petirrojos a los que echa pan en invierno y observo como se mantiene firme en su propósito de rematar la escultura antes de dejar su apartamento para ir a Andalucía a visitar a su familia.
Y ya todos juntos con la escultura acabada nos vamos a tomar un aperitivo al pueblo.


Maribel Fernández Cabañas



Los maridos

Los maridos

Ayer hablando  con una amiga salió el tema de nuestros maridos, tanto el suyo como el mío tienen estas cosas:
─ ¡Lucia no cojas la bici! que con tanto coche te pueden atropellar.
─ ¡Lucia ten cuidado!, no vayas al centro que te pueden robar el bolso.
A ella le dice su marido:
─Que la niña no ha venido aún y son las 12 de la noche anda llámala al móvil a ver si la han atracado.
─ Y a los 5 minutos él se pone a roncar y a mí me deja con el miedo en el cuerpo. ¡Hombres! No hay que hacerles caso, dice Leticia
Y nos reímos las dos porque parecen cortados por el mismo patrón
─Lucia que este mes hemos pagado más de luz a ver si no te quedas leyendo por las noches y deja de poner la secadora.
─Y para no echar leña al fuego me callo lo que pienso: ¿Y el caprichito de ordenador que tú te has comprado?
Que paciencia tenemos amiga, me dice Leticia y es que ellos lo que hacen es chinchar.
¡¡Son como niños!! Decimos al unísono y nos reímos mientras paseamos por La Rambla.

Maribel Fernández Cabañas