Llevábamos muchos días con paraguas y
frio y el domingo nos despertaron los primeros rayos de sol e improvisamos una excursión
a este pueblo montañoso con su riera que baja desde la montaña al mar.
Es un pueblo de la comarca del Maresme
y hay una serie de pueblos cercanos que van a parar al mar donde se juntan las vías
del tren y la nacional II.
Primero bajamos hasta la playa y
luego subimos por sus empinadas calles hasta llegar al mirador y a la iglesia
de san Pedro donde había un guía turístico explicándoles la historia a un grupo.
A mi me sorprendieron sus calles me
recordaban a Sitges y también al subir una de ellas y pararme a mirar se veía
un minarete parecido al de la giralda de Sevilla.
Valió la pena el paseo y es que no
hay nada como andar y ver.
Maribel FC