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VELADA DE SANTIAGO Y SANTA ANA


       En Sevilla en el barrio de Triana, el alcalde que había en mil novecientos ochenta y tres inauguró el concurso del beso.

       Nos apuntamos dos parejas teníamos que bailar al son de la música sin dejar de besarnos, mi pareja tenía barba y los pelos pinchaban.

        Acabé con todo el mentón irritado y tardó bastante en curárseme por entonces me quedaba a dormir en casa de mis tíos y se reían al verme así.

       Las parejas se cansaban de bailar y el que nos vigilaba las iba mandando fuera del escenario porque no valía separarse ni un minuto.

       Nosotros fuimos los ganadores y al recoger el premio un espectador nos dijo ¡Que arte! y nos invitó a unas tapas y una cerveza Cruzcampo.

       Han pasado los años y sigo la amistad con este espectador porque nos hicimos amigos.

      

LOS LIBROS

 

       Corría mil novecientos ochenta y tres teníamos muchos libros en la habitación donde dormíamos las chicas de la casa y un día llevé a casa a un amigo para enseñárselos.

       A mi madre no le gustaba que llevara a amigos a mi casa por miedo a que me quedara embarazada. Si nos quedábamos en la puerta de la calle estaba conforme. Y mi padre por las noches de verano cuando nos veía sentadas en el paseo que estaba en lo alto y debajo las barreras del río Guadiana nos decía ¡venga a casa que es tarde!

     Pero sin embargo a la madre de este amigo no le importaba que yo fuese a su casa, tenía muchas plantas en el patio con azulejos en la pared de colores   estilo andaluz, no como la casa de mis padres que el patio era de cemento era una casa vieja de arquitectura extremeña con las paredes de adobe y en verano las paredes aislaban del calor sofocante de la calle.

       Ahora vivo muy lejos de este amigo pero mantenemos vivos los recuerdos, él todavía conserva un libro que le regalé.

                                MaribelFC

 

BARRO

 

       Recuerdo cuando estaban haciendo obras para poner el agua corriente en mi pueblo. Vivíamos en la calle Alvarado y mis primas por parte de padre en la calle Santiago.

        Abrieron zanjas y cuando llovía jugábamos con el barro y hacíamos regatos para que el agua de la lluvia formara un pequeño arroyo.

       Por aquellos entonces estaba de alcalde el farmacéutico corría el año mil novecientos setenta.

       Recuerdo también el barrizal que se formaba en las barreras de la fuente era tierra colorá parecida a la arcilla, con ella hacíamos figuritas para el pesebre y canicas o bolochas las dejábamos secar y luego jugábamos con ellas en la calle Santiago que era llana y tenía una piedra de molino.

            MaribelFC

 

 

LA LABORAL DE CÁCERES


        Recuerdo la sala de estar donde estaban los  discos de vinilo y el tocadiscos. Allí sólo íbamos a descansar de estudiar, tenía muebles de caoba (Butacas, sillones, sofás y mesas con ramos de flores …)

       “Te recuerdo Amanda la calle mojada la lluvia en el pelo…” de Víctor Jara

        Canciones de Silvio Rodríguez también recuerdo y esta de Paco Ibáñez:

       “Había una vez un lobito bueno al que maltrataban todos los obreros…había también una bruja buena y un pirata honrado… todas estas cosas había una vez cuando yo soñaba un mundo al revés”

       En los ratos de asueto en esta sala, aprendimos muchas canciones y las cantábamos en lo jardines  de la laboral

                                                      Maribel FC

 

SINGER

 

       Recuerdo la máquina de coser de la marca Singer que había en casa de mis padres con ella cosíamos mis hermanas y yo.

       A veces rompíamos la aguja y mi madre no se enfadaba, le poníamos otra de las que tenía de repuesto.

       Con ella nos hacíamos ropa y también colchas para la cama de tela de loneta y las forrábamos con espuma muy fina que comprábamos en la gran tienda que había a las afueras del pueblo.

                        Maribel FC

          

TIERRA BLANCA


 

       Cuando yo vivía de pequeña en casa de mi abuela se pintaban las paredes con tierra blanca y con cal.

       Una de mis hermanas rascaba la pared con el dedo y luego se lo llevaba a la boca, mi madre le decía eso es porque la niña está falta de calcio y mi abuela le daba un manotazo.

       Vivíamos con mis abuelos hasta que cumplí los nueve años que estaba recién nacido mi hermano el menor.

       Mi abuela me enseñó a coser porque yo era muy tranquila y podía estar mucho rato sentada.

       Con cartón, tela, hilos y agujas hice una mesa camilla de juguete que servía para guardar la ropa de las muñecas.

                       Maribel Fernández Cabañas

PRIMAVERA

 

En la llanura veo las encinas frondosas.

 También los pinos verdes,

 los pinos piñoneros y los alcornoques.

 La retama florecida.

 Los verdes campos de trigo con las amapolas.

 A lo lejos las cumbres del pirineo nevadas.

                                               Maribel FC

 

 

 

 

 

 

 

EL ÁRBOL DE TILA


       Me ha dado una alegría cuando estaba visitando el jardín botánico de Barcelona y entre plantas exóticas me ha venido un olor familiar que venía de un árbol con florecillas blancas ¡es un árbol de tilo!

       Sí un árbol como el que había en las barreras del paseo “El Pico” de mi pueblo para bajar a bañarnos en el río Guadiana y cogíamos algunas ramas para hacer infusiones.

       También he reconocido el Aloe vera grande y frondoso y el Drago y los pinos canarios donde tengo familia.

       Y me he encontrado con cactus pequeños como los que tiene mi hijo y bonsáis como la colección de mi marido.

       He disfrutado la belleza del lirio blanco, laureles, ficus encinas, y todas ellas estaban grabadas en mi memoria.

                                 Maribel Fernández Cabañas

PIPAS DE GIRASOL


       Con una de las amigas de cuando teníamos catorce años siempre estábamos cantando, bailando e inventándonos canciones para los profesores.

       Cuando acabamos la selectividad nos fuimos a estudiar a la universidad de Extremadura, la tierra donde nací, ella a estudiar medicina y yo químicas.

 Una de las canciones era más o menos así:

 “Calin, cacalin, cacaló, cacalín…“

        Sus padres que eran de un pueblo lejano al mío se pasaron por mi pueblo para verla a la residencia universitaria donde nos quedábamos en Badajoz.

        Una de las veces les regaló a mis padres una pareja de conejos blancos gigantes y los pusieron en una jaula para que criaran.

       Nuestras respectivas familias se hicieron amigas y lo que más nos gustaba eran las pipas de girasol de su pueblo.

 

REUNIÓN


        Nos hemos reunido con familiares de Canarias y de Múnich para disfrutar de una comida en una masía con carne recién hecha a la brasa

 Y calçots plato típico de Cataluña. No han faltados risas ni tampoco paseos al aire libre,

       La masía estaba en un alto rodeada de mimosas, hiedras y árboles bien cuidados, el tiempo acompañaba con un sol de invierno.

       Me he dado un paseo por los alrededores entre campos de labranza y almendros en flor y me recordaban a los almendros de mi pueblo .

                           Maribel FC

MASNOU


Llevábamos muchos días con paraguas y frio y el domingo nos despertaron los primeros rayos de sol e improvisamos una excursión a este pueblo montañoso con su riera que baja desde la montaña al mar.

Es un pueblo de la comarca del Maresme y hay una serie de pueblos cercanos que van a parar al mar donde se juntan las vías del tren y la nacional II.

Primero bajamos hasta la playa y luego subimos por sus empinadas calles hasta llegar al mirador y a la iglesia de san Pedro donde había un guía turístico explicándoles la historia a un grupo.

A mi me sorprendieron sus calles me recordaban a Sitges y también al subir una de ellas y pararme a mirar se veía un minarete parecido al de la giralda de Sevilla.

Valió la pena el paseo y es que no hay nada como andar y ver.

                                                                  Maribel FC

PALAU DE LA MÚSICA

 

Alicia y una amiga se fueron al Palau de la música a ver en concierto el cuento de navidad <<El cascanueces>>

Que belleza escuchar a una mujer con el pelo canoso y muy largo tanto que le cubría toda la espalda a modo de chal, se le movía al ritmo del violín. También un hombre con la voz muy cuidada iba relatando el cuento.

 Que emoción estar en esa arquitectura del modernismo que es el Palau escuchando el saxofón , chelos, castañuelas y demás instrumentos.

Este fue el regalo de Navidad para las dos. Y espera repetirlo pronto porque el Palau es divino.

                          Maribel FC