En la llanura veo las encinas frondosas.
También los pinos
verdes,
los pinos piñoneros y
los alcornoques.
La retama florecida.
Los verdes campos de
trigo con las amapolas.
A lo lejos las cumbres
del pirineo nevadas.
Maribel FC
Como me gusta escribir pequeños relatos costumbritas, abro este blog para compartirlos y que disfrutéis leyéndolos, tanto como yo escribiéndolos. Mis relatos son mezcla de realidad-fantasía.
En la llanura veo las encinas frondosas.
También los pinos
verdes,
los pinos piñoneros y
los alcornoques.
La retama florecida.
Los verdes campos de
trigo con las amapolas.
A lo lejos las cumbres
del pirineo nevadas.
Maribel FC
Me ha dado una alegría cuando estaba visitando el jardín botánico de
Barcelona y entre plantas exóticas me ha venido un olor familiar que venía de
un árbol con florecillas blancas ¡es un árbol de tilo!
Sí un árbol como el que había en las barreras del paseo “El Pico” de mi
pueblo para bajar a bañarnos en el río Guadiana y cogíamos algunas ramas para
hacer infusiones.
También he reconocido el Aloe vera grande y frondoso y el Drago y los
pinos canarios donde tengo familia.
Y me he encontrado con cactus pequeños como los que tiene mi hijo y bonsáis
como la colección de mi marido.
He disfrutado la belleza del lirio blanco, laureles, ficus encinas, y
todas ellas estaban grabadas en mi memoria.
Maribel Fernández Cabañas
Ella contaba que al despertarse y bajar a la calle vacía notaba una
energía como si se acabara el mundo.
Contaba también que en una casa donde trabajaba limpiando tuvo que salir
corriendo porque escuchaba ruidos extraños y una sombra como si fuera un difunto.
Otro día contaba que le gustaba mi barrio y mi casa porque notaba buenas
vibraciones y poca contaminación por estar cerca del mar.
Y así cada semana a la vez que limpiaba me iba contando sus miedos.
Con una de las amigas de cuando teníamos catorce años siempre estábamos
cantando, bailando e inventándonos canciones para los profesores.
Cuando acabamos la selectividad nos fuimos a estudiar a la universidad
de Extremadura, la tierra donde nací, ella a estudiar medicina y yo químicas.
Una de las canciones era más o menos así:
“Calin, cacalin, cacaló, cacalín…“
Sus
padres que eran de un pueblo lejano al mío se pasaron por mi pueblo para verla
a la residencia universitaria donde nos quedábamos en Badajoz.
Una
de las veces les regaló a mis padres una pareja de conejos blancos gigantes y
los pusieron en una jaula para que criaran.
Nuestras respectivas familias se hicieron amigas y lo que más nos
gustaba eran las pipas de girasol de su pueblo.
Nos hemos reunido con familiares
de Canarias y de Múnich para disfrutar de una comida en una masía con carne
recién hecha a la brasa
Y calçots plato típico de Cataluña. No han faltados
risas ni tampoco paseos al aire libre,
La masía estaba en un alto rodeada de mimosas, hiedras y árboles bien
cuidados, el tiempo acompañaba con un sol de invierno.
Me he dado un paseo por los alrededores entre campos de labranza y
almendros en flor y me recordaban a los almendros de mi pueblo .
Maribel FC
Llevábamos muchos días con paraguas y
frio y el domingo nos despertaron los primeros rayos de sol e improvisamos una excursión
a este pueblo montañoso con su riera que baja desde la montaña al mar.
Es un pueblo de la comarca del Maresme
y hay una serie de pueblos cercanos que van a parar al mar donde se juntan las vías
del tren y la nacional II.
Primero bajamos hasta la playa y
luego subimos por sus empinadas calles hasta llegar al mirador y a la iglesia
de san Pedro donde había un guía turístico explicándoles la historia a un grupo.
A mi me sorprendieron sus calles me
recordaban a Sitges y también al subir una de ellas y pararme a mirar se veía
un minarete parecido al de la giralda de Sevilla.
Valió la pena el paseo y es que no
hay nada como andar y ver.
Maribel FC
Alicia y una amiga se fueron al Palau
de la música a ver en concierto el cuento de navidad <<El cascanueces>>
Que belleza escuchar a una mujer con
el pelo canoso y muy largo tanto que le cubría toda la espalda a modo de chal,
se le movía al ritmo del violín. También un hombre con la voz muy cuidada iba
relatando el cuento.
Que emoción estar en esa arquitectura del modernismo que es el
Palau escuchando el saxofón , chelos, castañuelas y demás instrumentos.
Este fue el regalo de Navidad para
las dos. Y espera repetirlo pronto porque el Palau es divino.
Maribel FC