Érase una vez una niña que vivía en un pueblo de agricultores del sur de
España donde todos se conocían.
No había coches, ni semáforos sólo carros tirados por mulas para ir al
campo, tampoco había agua corriente.
Había varias costureras y su madre compraba la tela y después iban a la
modista y les hacia el mismo traje a ella y su hermana.
Los abrigos y zapatos se los compraban en un pueblo muy cerca del suyo y
más comercial al que se desplazaban en autobús.
Un año ella y su hermana
eligieron unas sandalias de color naranja con un minúsculo tacón y estaban muy
contentas porque así parecían mayores.
Y en el pueblo todas las niñas lucían la ropa y los zapatos nuevos los
domingos y fiestas de guardar.
Maribel FC