Me ha dado una alegría cuando estaba visitando el jardín botánico de
Barcelona y entre plantas exóticas me ha venido un olor familiar que venía de
un árbol con florecillas blancas ¡es un árbol de tilo!
Sí un árbol como el que había en las barreras del paseo “El Pico” de mi
pueblo para bajar a bañarnos en el río Guadiana y cogíamos algunas ramas para
hacer infusiones.
También he reconocido el Aloe vera grande y frondoso y el Drago y los
pinos canarios donde tengo familia.
Y me he encontrado con cactus pequeños como los que tiene mi hijo y bonsáis
como la colección de mi marido.
He disfrutado la belleza del lirio blanco, laureles, ficus encinas, y
todas ellas estaban grabadas en mi memoria.
Maribel Fernández Cabañas