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MASNOU


Llevábamos muchos días con paraguas y frio y el domingo nos despertaron los primeros rayos de sol e improvisamos una excursión a este pueblo montañoso con su riera que baja desde la montaña al mar.

Es un pueblo de la comarca del Maresme y hay una serie de pueblos cercanos que van a parar al mar donde se juntan las vías del tren y la nacional II.

Primero bajamos hasta la playa y luego subimos por sus empinadas calles hasta llegar al mirador y a la iglesia de san Pedro donde había un guía turístico explicándoles la historia a un grupo.

A mi me sorprendieron sus calles me recordaban a Sitges y también al subir una de ellas y pararme a mirar se veía un minarete parecido al de la giralda de Sevilla.

Valió la pena el paseo y es que no hay nada como andar y ver.

                                                                  Maribel FC

PALAU DE LA MÚSICA

 

Alicia y una amiga se fueron al Palau de la música a ver en concierto el cuento de navidad <<El cascanueces>>

Que belleza escuchar a una mujer con el pelo canoso y muy largo tanto que le cubría toda la espalda a modo de chal, se le movía al ritmo del violín. También un hombre con la voz muy cuidada iba relatando el cuento.

 Que emoción estar en esa arquitectura del modernismo que es el Palau escuchando el saxofón , chelos, castañuelas y demás instrumentos.

Este fue el regalo de Navidad para las dos. Y espera repetirlo pronto porque el Palau es divino.

                          Maribel FC

MICRORELATO

 

       Alicia, junto a su familia y un familiar cercano se fueron a desayunar a una cafetería.

     Que sorpresa, adentrarse en el patio de la cafetería y encontrarse con un campo de manzanilla en flor.

      Cogió un haz y se lo llevó al camarero para que le hiciera una infusión.

      Al cabo de un rato todos los clientes estaban en el patio haciendo lo mismo.

                                  Maribel FC

 

 

MERCADILLO DE NAVIDAD


       He podido disfrutar de la belleza de las flores de Pascua y de los villancicos en un pueblo cercano de la gran ciudad donde vivo.

       Alli todo es más pequeño había figuritas para el pesebre y un señor tocando la guitarra.

       El corazón se me ha agrandado y se me ha llenado de belleza y amor por la Navidad.

       También he podido comprarle un comic a un joven que iba vendiendo su obra.

       Son ratitos de asueto entre tantas noticias y desgracias de los pobres que por culpa de sus dirigentes políticos no podrán vivir las fiestas y pido desde aquí que haya paz en el mundo.

                          Maribel FC

 

REENCUENTRO


       Que emoción ver a uno de mis queridos amigos al que no veía desde hace muchos años. Nos hemos abrazado mucho.

       Hace años hicimos juntos un curso de escritura y antes de empezar la clase nos reuníamos en la calle Verdi del animado barrio de Gracia. Él es pintor abstracto.

       Hicimos un grupo y quedábamos unas veces en el barrio gótico y nos tomábamos un café en las ramblas enfrente del Liceo en el emblemático café de la ópera.

       Luego el alquiló un pequeño stand en una Nave del barrio de Pueblonuevo donde estuvo varios años y dando un paseo me pasaba por alli.

       Hoy teníamos mucha vida que contarnos, él se ha abierto un campo con la pintura y yo con la escritura.

 

 

 

LA MESTRUACIÓN


       A los 14 años me vino la regla en agosto y en septiembre al internado hasta navidad que volvía al pueblo.

       Ese día pasé mucho bochorno cuando me puse unos paños de los que usaba mi madre y dos bragas mías para salir y mi prima me dijo que si no tenía compresas y no tenía y un día que fui a Montijo que era donde ella vivía compré compresas.

       Yo me quejaba del dolor y mi madre me daba agua con limón y me llevó al médico de cabecera el cual dijo que cuando me casara se acabaría el dolor. Me dolía tanto que yo decía esto es peor que un parto, y me iba a andar por la fuente hasta la era y el cementerio , que eran las afueras del pueblo más cercanas a nuestro hogar.

       Coincidió con las fiestas del pueblo y estaba bailando un pasodoble con un amigo de mi padre y me decía muévete más y yo incómoda para que no se me movieran el paño y las bragas. De la fiesta a mi casa íbamos y veníamos mi prima y yo a cambiarme.

       En el internado era todo más fácil allí todas mis amigas tenían tampax y compresas y los comprábamos cuando salíamos por las tardes a Cáceres y una amiga me enseñó a ponerme una tampax.

       En el internado hacía mucho deporte además de estudiar y en 6º de bachillerato me quedó historia del arte y estaba en el pueblo estudiando para presentarme en septiembre y me apunté en un equipo de fútbol femenino de alero. No me gustaban los balonazos porque de niña jugando en la calle un niño muy bruto me dio un balonazo en la barriga.   Así que yo corría mucho y no dejaba que la pelota se saliera del campo y  dos chicas que eran las que estaban de delantero  metían los goles.

       También iba a correr por las mañanas con una amiga del pueblo por el arcén de la nacional y me bañaba en el agua fría del rio Guadiana.

       Cuando estaba estudiando en Badajoz conocí a un ginecólogo, compañero de trabajo de una amiga enfermera. Mi madre me acompañó a su consulta ella se quedó en la sala de espera y el ginecólogo me preguntó que si tenía relaciones sexuales y yo no tenía, el me habló de los anticonceptivos y me recetó para el dolor Antalgin o algo así eran unas pastillas azul celeste.

 

 

 

 

GUATEQUE

 

       Por nochevieja nos juntábamos en alguna casa vacía de los abuelos de algún amigo. Comprábamos litronas, ron, coca cola y muchos aperitivos: Patatas fritas, cortezas, aceitunas…

       En una de las salas de la casa estaba el radiocasete y la música lenta era para los que tenían pareja y los que no teníamos, bailamos como en una discoteca con la música marchosa.

Era una noche especial y nuestros padres nos dejaban llegar tarde.

       Me di un atracón de aceitunas que mezcladas con la coca cola me sentaron fatal.

       Lo peor de la noche era cuando llegaban algunos machitos que no habían sido invitados y por miedo a que nos estropearan la fiesta los dejábamos pasar. Uno de ellos traía el caldero para ofrecerse voluntario y hacer la lumbre y las migas en el corral.

 Y cuando llegábamos a casa mis padres se empeñaban en que teníamos que ir a misa de año nuevo y fuimos por agradarlos. Luego toda la mañana durmiendo.