Cuando yo vivía de pequeña en casa de mi abuela se pintaban las paredes
con tierra blanca y con cal.
Una de mis hermanas rascaba la pared con el dedo y luego se lo llevaba a
la boca, mi madre le decía eso es porque la niña está falta de calcio y mi
abuela le daba un manotazo.
Vivíamos con mis abuelos hasta que cumplí los nueve años que estaba
recién nacido mi hermano el menor.
Mi abuela me enseñó a coser porque yo era muy tranquila y podía estar
mucho rato sentada.
Con cartón, tela, hilos y agujas hice una mesa camilla de juguete que
servía para guardar la ropa de las muñecas.
Maribel Fernández Cabañas