Alicia, junto a su familia y un familiar cercano se fueron a desayunar a
una cafetería.
Que sorpresa,
adentrarse en el patio de la cafetería y encontrarse con un campo de manzanilla
en flor.
Cogió un haz y se lo llevó al camarero para
que le hiciera una infusión.
Al cabo de un
rato todos los clientes estaban en el patio haciendo lo mismo.
Maribel FC
Las Alicias y los jardines, siempre de la mano. Un abrazo grande, querida amiga
ResponderEliminarGracias por tú comentario me anima a seguir escribiendo.Un abrazo fuerte querida María Jesús
EliminarHas hecho que venga a mi nariz el olor de la manzanilla. Mi padre la sembraba y, en manojos, la llevaba a casa. Gracias, "despertadora de los sentidos" Un beso.
ResponderEliminarMe alegra que te haya traido olores de la infancia. Un abrazo muy fuerte .
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