Recuerdo cuando estaban haciendo obras para poner el agua corriente en
mi pueblo. Vivíamos en la calle Alvarado y mis primas por parte de padre en la
calle Santiago.
Abrieron
zanjas y cuando llovía jugábamos con el barro y hacíamos regatos para que el
agua de la lluvia formara un pequeño arroyo.
Por aquellos entonces estaba de alcalde el farmacéutico corría el año
mil novecientos setenta.
Recuerdo también el barrizal que se formaba en las barreras de la fuente
era tierra colorá parecida a la arcilla, con ella hacíamos figuritas para el
pesebre y canicas o bolochas las dejábamos secar y luego jugábamos con ellas en
la calle Santiago que era llana y tenía una piedra de molino.
MaribelFC
¡Ay, qué bien lo retratas!. Todo lo que había a nuestro alrededor, lo aprovechábamos para pasar el rato: los charcos, el barro, las flores silvestres...Recuerdo que el barro también lo usábamos para ponerlo encima de las picaduras de avispa. Un abrazo fuerte, querida mía.
ResponderEliminarQue alegría me da tu comentario y que te traiga buenos recuerdos.Un abrazo grandre querida.
ResponderEliminarMuy bonito Maribel y que recuerdos...las bolochas como se secanban al aire y no se cocían en ningún horno duraban muy poco jiji...un abrazo
ResponderEliminarQue ilusión me hace tu comentario, si las bolochas duraban poco jaja.. que risa. Un abrazo fuerte.
EliminarEl barro es pura creación, una puerta rojiza a la imaginación. Un abrazo grande, amiga
ResponderEliminarMe alegra mucho tu comentario querida amiga.Un abrazo fresquito.
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