Corría mil novecientos ochenta y tres teníamos muchos libros en la
habitación donde dormíamos las chicas de la casa y un día llevé a casa a un
amigo para enseñárselos.
A mi madre no le gustaba que llevara a amigos a mi casa por miedo a que
me quedara embarazada. Si nos quedábamos en la puerta de la calle estaba
conforme. Y mi padre por las noches de verano cuando nos veía sentadas en el
paseo que estaba en lo alto y debajo las barreras del río Guadiana nos decía
¡venga a casa que es tarde!
Pero sin embargo a la madre de este amigo no le importaba que yo fuese a
su casa, tenía muchas plantas en el patio con azulejos en la pared de colores estilo
andaluz, no como la casa de mis padres que el patio era de cemento era una casa
vieja de arquitectura extremeña con las paredes de adobe y en verano las
paredes aislaban del calor sofocante de la calle.
Ahora vivo muy lejos de este amigo pero mantenemos vivos los recuerdos,
él todavía conserva un libro que le regalé.
MaribelFC
No hay comentarios:
Publicar un comentario