En Sevilla en el barrio de Triana, el alcalde que había en mil
novecientos ochenta y tres inauguró el concurso del beso.
Nos apuntamos dos parejas teníamos que bailar al son de la música sin
dejar de besarnos, mi pareja tenía barba y los pelos pinchaban.
Acabé con todo el mentón irritado
y tardó bastante en curárseme por entonces me quedaba a dormir en casa de mis
tíos y se reían al verme así.
Las parejas se cansaban de bailar y el que nos vigilaba las iba mandando
fuera del escenario porque no valía separarse ni un minuto.
Nosotros fuimos los ganadores y al recoger el premio un espectador nos
dijo ¡Que arte! y nos invitó a unas tapas y una cerveza Cruzcampo.
Han pasado los años y sigo la amistad con este espectador porque nos
hicimos amigos.
¡Caramba! pues tal y cómo están los tiempos, no estaría mal que se organizarán más concursos de esos y de abrazos. Un beso grande, amiga querida.
ResponderEliminarMe alegra mucho tu comentario ,sí ahora hacen falta.Muchos besos querida amiga.
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