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Mercadillo Vintage

Mercadillo Vintage.

Era un día frío de invierno de estos días entremedio de otros de bonanza y era el primer fin de semana de mes y cuando Lucía se levantó a pasear a su Nina no se encontró ni siquiera con los vecinos tempraneros que bajan a por el pan para el desayuno de su familia. Entonces pensó: ¡Esta es la mía!, hoy seguro que no habrá colas para entrar en el mercadillo de moda que han puesto en el patio de la antigua fábrica restaurada por el diseñador Mariscal.

 Bien abrigada con gorro, guantes y bufanda allí se presentó y estaba cerrado abrian a las 11h entonces se dio media vuelta y a las 10:30 estaba ella en la puerta del patio de una de las antiguas fábricas que aún quedan en su barrio porque un Mecenas o bien el ayuntamiento las ha restaurado.

 Hizo sólo media hora de cola (de las dos horas habituales que se suelen hacer) para entrar y allí en el patio de la fábrica donde colgaban las buganvillas y había árboles propios de un hermoso jardín…

 Estaban los tenderetes de diseño: bollitos de pan artesanos con harina integral y galletitas con forma de animalitos o de caritas de muñecas, camisetas estampadas con las letras de Barcelona en forma de mosaicos tipo Gaudí, y furgonetas de diseño convertidas en bares donde el olor a carne a la brasa se filtraba por los rincones y entraba en mis fosas nasales.

Una mañana diferente para ver algo pintoresco y aquí os muestro unas fotos.

Maribel Fernández Cabañas








Empezar el día.

Empezar el día.

No hay nada mejor que empezar un sábado tempranito, poner una lavadora y fregotear el baño y luego salir en pijama y bata a la terraza.
Y desde el parque un vecino que está paseando a su perro dice: ─ ¡Hola Lucia, buenos días!
 Lucia desde la terraza de su primer piso y Daniel desde el parque  entablan una corta conversación mañanera sobre características y peculiaridades de los perros caseros y el con su sonrisa le alegra el despertar a Lucia.

Luego Lucía se mete en la ducha se pone guapa y saca a la paciente Nina que lleva un rato esperando, entonces Lucia y Nina hoy hacen otro recorrido y se van al parque grande cruzan por los caminitos de arena sembrados de plantas de lavanda y Lucia arranca un ramillete para luego ponerlo en su mesa escritorio y las huele y se le despiertan los sentidos, pasan por el lago de agua verdecina lleno de patos que nadan en camadas y chapotean celebrando el buen tiempo que nos ha traído la primavera. Nina se para a jugar con otro perrito y se olfatean, luego Lucia que tiene ganas de escribir un poco le dice: ─ ¡Vamos Nina, a casa Nina! Esta se hace la remolona  porque ha visto jugando en el césped a Jana, otra mascota vecina, que pasea con su amo y van a saludarlos.

Lucia sabe que esta tarde, por ser sábado, se volverá a encontrar con Daniel ambos con el carrito de la compra en el súper y que el tema de conversación será diferente esta vez versará sobre los hijos que nacieron el mismo año y jugaban juntos de bebes en la playa  que los llevábamos tempranito los fines de semana pues por aquel entonces no teníamos animales domésticos. Y es que a Daniel y a Lucía les gusta madrugar y también tener a alguien a quien cuidar.


Maribel Fernández Cabañas 

Para el día del libro.



Relatos costumbristas 2

Después de días y meses de maquetación laboriosa por fin esta mi segundo libro ya acabado. Este es el enlace para quien pueda estar interesarlo en adquirirlo on line.


Gracias a tod@s

Y el primer libro clicando aquí:




NOTA: Estos dos enlaces están puesto también en la página principal del blog, con un solo" clic" los podéis adquirir para el 23 de abril "día del libro" donde dice Comprar .

¡¡Abrazos mil !!









Las mañanas.

 Las mañanas.
Las mañanas son de Lucía que se levanta y se toma su tiempo muerto, medio dormida para irse despertándose poco  a poco mientras se toma un café y una tostada, luego se pone guapa porque su perrita Nina la está esperando para el paseo matutino que ahora en vacaciones es un placer porque Lucía no tiene que despertar a nadie ni a Luís ni a Luisito ya se levantarán ellos cuando tengan algo que hacer ,piensa Lucía.
 Lucía aprovecha esta calma vacacional para escuchar a Adele a través de sus auriculares mientras pasea a Nina que corretea por la hierba y husmea a ver si encuentra una chuchería para llevársela a la boca y dejar para después su pienso.
El aire de la mañana es muy reconfortante y a paso ligero va Lucia siguiendo el ritmo de la música y diciéndole a su mascota ¡Vamos Nina!, para que la siga sin pararse. Y Lucia con su olor a gel de Legren y sus labios pintados,  su ropa cómoda y limpia se pasea por los amplios jardines de su calle, a la orilla del mar y se encuentra con vecinos también madrugadores y con sonrisas Colgate que se paran a acariciar a Nina y a hablar del tiempo, hoy lluvioso por cierto.
Luego Lucia, que ya dejó hecha la comida ayer por la tarde y también una lavadora tendida, se sienta en su escritorio mientras Nina se va comiendo el pienso y se queda ya tranquila tumbada en su mantita y disfruta del silencio interrumpido sólo por el teclear de sus dedos o por su lectura en voz alta de algún capítulo de “ El jardín olvidado” de Kate Morton.


Maribel Fernández Cabañas.


Lucrecia

Lucrecia.
 Lucrecia vive en  un pueblo a pocos minutos en tren de la bonita capital y alegre Sevilla.
 Para mi Lucrecia es como una hermana mayor, ella se levanta y lee sentada en la mesa camilla al calorcito del brasero y desayuna tranquilamente sus tostadas con café.
Otras veces se va en tren a Sevilla para reunirse con sus  primos  y comer juntos en un bonito Restaurante del barrio de Santa Cruz.
 Luego se va a la casa rural que tiene en el otro extremo del pueblo, junto a la Iglesia, y la arregla para los huéspedes que vendrán el fin de semana y por el camino se va encontrando con los vecinos a los que siempre hay algo que decir. Además del simple buenos días, mantienen pequeñas conversaciones triviales, aunque sea sobre  lo mal que se seca la ropa en invierno o de lo que cantaron el sábado por la tarde en la coral.
 Lucrecia siempre está acompañada y su casa casi nunca está vacía, una casa con un porche de azulejos geométricos en bonitos tonos azules, granates y blancos. Le sigue un primer paso con dos dormitorios y el segundo paso con dos habitaciones más .
Y con alegria enciende el fuego de la cocina cuya puerta  de cristal da al florido patio y nos  prepara un caldo de verduras a las amigas, amigos, sobrinos y demàs invitados.

El tercer paso que es la estancia más calentita, con  la sala comedor y la salita donde tiene su escritorio, la mesa camilla, con el brasero y una puerta  acristalada que da al luminoso patio con la parra y el limonero.
 Subiendo por la empinada escalera del patio, de baldosas rojas que a medida que vas subiéndola el sol radiante te va acariciando el frío rostro de invierno... se  llega a lo más alto de la casa.
Desde donde contemplar  un  extenso espectáculo de campos frutales a la orilla izquierda del  río Guadalquivir.Y en  el lado opuesto una encrucijada de  calles , de aceras adoquinadas con arbolitos  de naranjos y observar también las fachadas de las casas  encaladas y  los tejados de teja rojiza bien cuidados por los paisanos de mi querida amiga Lucrecia.
Maribel Fernández Cabañas








Julio

Julio.

 Julio era reservado con sus afectos le costaba expresar amor, cariño, sensibilidad. Pero tenía una sonrisa y unos ojos y una expresión de la cara que Lucía captaba y sabía que era amor.

 Cuando ella conseguía algún mérito por su trabajo, el se emocionaba mirándola a los ojos sin palabras, sin besos, sin abrazos y ella veía esos ojillos brillar de alegría y con eso  se sentía enamorada de él.

Julio que era ante todo complaciente, reservaba los festivos que le permitía el trabajo.
Primero un paseo por los senderos llenos de vegetación,  de castaños en flor, y riachuelos de aguas cristalinas. Luego una parada para comer en unos de los albergues para después continuar subiendo, ya sin esfuerzo, en el telecabina hasta la cúspide de la montaña.

Desde allí contemplar las bellas vistas y pasar una noche en el Parador de Turismo en una confortable habitación  brindar con champán.

 La sonrisa de Julio enamorará a Lucia que lo abrazará y lo acariciará, sacando de  él su parte erótica que derrocharán en una noche de ternura, sexo y caricias.



Maribel Fernández Cabañas.



Desde la azotea.

Desde la azotea.
Desde la azotea de mi amiga  Fina, en primavera, se ven mujeres tendiendo ropa al sol en  cuerdas sujetadas con palos para levantar bien la ropa y que se airee,a ver si para por la tarde ya está seca que será cuando la plancharan con delicadeza y tarareando alguna cancioncilla y luego la doblaran y guardaran en los roperos bien colocadita.


También se ve como un mar rosáceo de flores de los frutales. Melocotoneros y ciruelos  en flor de las vegas del río Guadalquivir y se oye el silencio de los pájaros y la voz ronca de los vecinos jubilados que conversan, desde bien temprano, unos con otros a través de sus patios.