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HELADOS DE GRANIZO


        Hace muchos años había una familia que era muy feliz con cualquier cosa.

       Los días de invierno cuando granizaba, la madre les decía a sus hijos coged granizos del patio y echarlo en un vaso y con el granizo y zumo de limón los niños disfrutaban tomándose un helado cosa inusual en invierno.  

       En el pueblo sólo se vendían helados en verano, además nadie tenía nevera.

       Pasados muchos años llegó la nevera y con ella los polos de Cola Cao con leche: Se echaba Cola Cao en un cazo con leche caliente, se removía al fuego para diluirlo bien, luego se repartía por el molde de hacer cubitos de hielo y al congelador.

      Cuando se empezaban a helar se colocaba en cada cuadrito del molde un palillo de madera y a esperar hasta poder degustarlos y repartirlos entre todos los niños y mayores, nadie se privaba de aquellos pequeños caprichos que ayudaban a la felicidad.

 

 -MFC

TARDE PRIMAVERAL

 

                                      

     Alicia ha salido a pasear por su parque   las higueras ya tenían hojas y las margaritas brillaban de violeta, amarillo y blanco. En el lago había patitos asustados, porque unos niños salpicaban el agua con un palo hasta que llegó el guarda y los disuadió.

     Al volver a casa su hijo y su marido estaban regando el limonero, las begonias y los tulipanes, alegrando la terraza para tomar un café con la familia.

      De pronto llamaron por teléfono era su amiga Susi que los estaba viendo desde su ventana y se apuntaba a la reunión y es que en el barrio no hay tiendas, pero sí buenos vecinos que nos conocemos desde que nuestros niños eran pequeños.

     Después del café fueron de nuevo al parque, pero ya había caído el sol y el vigilante estaba cerrando las puertas de hierro, se dieron media vuelta hasta el parque pequeño que sólo tiene cuatro árboles ,un tobogán y muchos bancos donde charlando acabaron el domingo.

MARÍA Y SUS ABUELOS

 


     Érase una vez una niña llamada María que vivía en un pueblo situado en un monte y por el qué pasaba un río, vivía con sus abuelos era huérfana y tenía una tía que trabajaba en Madrid, un día sus abuelos decidieron coger el autocar e ir a hacerle una visita, la llevaron al Retiro y le compraron unas gafas de sol y un helado también se montaron en una barca para dar un paseo por el lago.

     La niña fue creciendo y sus abuelos la enviaron a estudiar a un internado con más niñas del pueblo y allí además de hacer deporte se sacó el bachillerato y luego se preparó unas oposiciones de agente judicial y se colocó en Hacienda donde se enamoró de un compañero con el que se fue a vivir a pesar de la desaprobación de sus abuelos que eran católicos.

      En verano siempre volvía para ayudar en la recogida del tomate, con su tía la madrileña y sus primos, celebraban las fiestas de agosto bailando en la verbena y participando en juegos para mayores en el río y todos eran muy felices en aquellos tiempos.

-MFC


RAQUEL

 

     Raquel es una amiga de Alicia “la maestrilla” que vive en un pueblo lejano de la capital.

     Un día se acercó a verla nunca habían dormido en la misma casa, Alicia se quedó sorprendida cuando la veía moverse sin hacer ruido, muy ordenada y con olor a colonia Nenuco, como una gatita.

      Una tarde que salieron las dos a pasear por la Rambla con buen tiempo conversaron de sus años de estudiantes saboreando un café. Raquel es algo caprichosa con los sabores, pero aquel café largo le pareció el mejor que había tomado.

     Al día siguiente se fueron al Museo Nacional y contemplaron las pinturas impresionistas de pintores del Siglo XX que estaba lleno a rebosar y mucho ruido de gente hablando alto no tardaron mucho en salir a tomar el aire.

      En la salida compraron unas postales para la colección de Alicia y unos pendientes de plata para agradecerle a Raquel su visita.

     Se despidieron con la idea de que Alicia le devolvería la visita en verano.

 

      -MFC

 

VIAJE A CAZORLA

 

     Alicia era tutora de un quinto de EGB y siempre dejaba la puerta de la clase abierta y con un radio casete les ponía música a los niños y atendía las diferencias entre cada uno.

    Había un alumno que dibujaba muy bien y en la clase de plástica pintaba en un papel de envolver en el suelo y todos los compañeros se quedaban boquiabiertos con sus pinturas.

       Elena, compañera de la clase contigua que había tenido a esos alumnos   le gustaba ver lo que Alicia  hacía en su clase, que era nueva en el colegio.

      A una niña llamada Virginia se le acababa de morir su padre.

Entre Elena y Alicia reunieron a los padres para que autorizaran a sus hijos viajar a la sierra de Cazorla de Jaén al aula de la naturaleza por un proyecto educativo que Alicia presentó animada por el jefe de estudios que era de un pueblo de Cádiz y un gran amante de la Naturaleza.

     En el aula de la naturaleza estudiaban a las águilas y a los ratoncillos y el ciclo de la vida animal, por las noches a la hora de dormir Alicia les leía cuentos en voz alta para que se relajaran. Fue una bonita experiencia.

Allí Virginia lloraba y por las noches leían cuentos en voz alta por turnos y eso la tranquilizaba.

-MFC

 

RECUERDOS DE CHICLANA

 

Allá por mil novecientos noventa y tres Alicia la maestrilla fue destinada al colegio publico la Alameda de Chiclana.  Había mucha humedad y viento fuerte del que rompe los cristales de las puertas y tira al suelo de la azotea la ropa tendida, pero como estaba enamorada a lo único que prestaba atención era a las cartas de su novio y a los diez días al mes en los que venía de Barcelona en su coche a estar con ella.

El colegio Alameda ni estaba en un bosque de árboles ni a orillas del mar como ella pensaba antes de verlo. Era un antiguo palacio mal conservado y un patio con el suelo de cemento resbaladizo donde había que hacer maravillas para que los niños saltaran a la comba , jugaran con los aros o saltaran al plinto. Suerte que a partir de sexto de EGB podían ir a unas pistas del ayuntamiento a jugar a baloncesto o a futbol.

-MFC

VERANEO

 

Lucía recuerda cuando estuvo veraneando en un piso de la Calle Alonso Cano a dos pasos de la playa Victoria, sus tías se encargaban de cocinar y de ir a la compra, una de ellas era gordita y se pasaba el día comiendo pipas de girasol.

 Lucía paseaba a primera hora con su tía Angela, que era delgadita y activa, e iba siempre mirando para el suelo y a menudo se encontraba alguna prenda de vestir o dinero.

Y más tarde llegaban a la playa sus primos y la familia, ponían las sombrillas, hamacas y mesa para tomar el vermut y jugar a las cartas.

Lucía llevaba su agenda de teléfonos y direcciones donde anotó todos los nombres de los nuevos amigos del verano.

 Con uno de ellos mantuvo correspondencia hasta que se cansaron al cabo de un año.

Por las tardes paseaban con su tía la mayor que tenía cojera y problemas de visión, se agarraba muy fuerte a cualquier brazo y casi hacía daño.

  Nadábamos y disfrutábamos de la playa ya que en nuestro pueblo de interior no había esa brisa marina y esa agua salada que curaba con su yodo cualquier problema de piel. 

A Lucía le gustaba quedarse todo el día con la sal en la piel hasta por la noche que se duchaba.

Lo más incómodo era cuando su primo el mayor no acudía a cenar y sus padres tenían que dejar la cena para ir a buscarlo.

 Lo pasaban mal con él porque hacía lo que le venía en gana y nunca lo encontraban.

 Hasta que un día un policía lo llevó a casa porque había robado una bicicleta, desde entonces escarmentó y se recogía puntual a las diez de la noche.

-MFC