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Un domingo2


Un domingo2.

Ya me he dado una vuelta dominguera por mi barrio y he visto la triatlón, no sin antes darle los buenos días a mi familia y ponerles  el desayuno y ¡cómo no, he paseado a la perra!.
Otros domingos tengo ganas de irme de excursión con mi mochila al hombro, pero este he preferido disfrutar de lo que tengo cerca, que no es poco, una familia a la que querer y de la que recibir cariño y unos vecinos amables y serviciales.
Y por si fuera poco este blog dónde escribir en este caso escribir sobre lo que tengo más cerca.
Y no me lo puedo creer hoy he desayunado algo que tenía muy alejado en mi paladar, el dulce de membrillo con pan y queso de oveja curado y un buen café, delicioso todo.


Maribel Fernández Cabañas 

Amanecer 3.


Amanecer 3.

Estar recién levantada sin ganas de nada, sólo de volverme a meter en la cama y hacer un esfuerzo y salir a pasear y a oír las noticias de la radio.Irme encontrando mas reconfortada de mejor humor ,con mejor cuerpo,aunque las piernas me flaquean y debe de ser de no haber desayunado, pero después del paseo por la amplia acera en la que cabe perfectamente un coche y por donde un ciclista se despierta yendo y viniendo haciendo ejercicio, como yo y varios.Los pocos coches se paran en el semáforo, son los primeros que van a trabajar y el llegar a casa y tener ganas de ponerme a trabajar de ama de casa, ya despierta, ya con la sensación de que por lo pronto he comprobado que da gusto levantarse.

Maribel Fernández Cabañas.

Numismática.


Numismática.

Me acuerdo de hace ya muchos años, cuando yo coleccionaba sellos.En invierno, desde el internado, me escribía con las amigas de mi pueblo y en verano , desde el pueblo con las del internado que estaban en sus respectivos pueblos también y guardaba algunos sellos.
 Sí porque en mis veranos no salía de vacaciones, mi padre agricultor y mi madre ama de casa, alegre y trabajadora que mantenía la casa limpia, era una excelente cocinera- repostera y hacia también conservas de tomate, melocotón, dulce de membrillo… según la temporada de cada fruta.Y ¡como no!, mantenía la armonía familiar, de los seis hijos y del marido con su buen talante.
 A mi, entre ayudar a mi madre en la casa y a mi padre en la recogida del tomate y salir al “ paseo del Pico” con las amigas y amigos, me gustaba sacar un rato de tranquilidad para escribir cartas y para coleccionar los sellos y guardarlos en una caja y después cambiarlos con otra amiga, que éramos de las pocas interesadas en la numismática.

Hoy dando un paseo por mi ciudad actual, he podido comprobar que en la “ Plaza Real”, aún se reúnen los del rastrillo del coleccionismo, pero no es lo mismo, había muy poca juventud mirando y comprando. Creo que con las nuevas modas esta se está perdiendo igual que la de escribir cartas manuscritas.



Maribel Fernández Cabañas.

Vacaciones de verano.




Vacaciones de verano.

Lucía estaba acostumbrada a tomar sus propias decisiones cotidianas con un tiempo de antelación: salir  con alguna amiga o con su grupo de literatura, hacer su trabajo de escritora y darse sus paseos para inspirarse .Una vida tranquila y organizada.

Llegó el verano y fue a ver a sus tres hermanas y se encontró con citas improvisadas y carreras porque había que ir de aquí para allá. Eso era la felicidad para sus hermanas, estar en constante movimiento.

Ella no lo entendía y además acababa agotada y no quiso quejarse para que los días pasaran sin enfados y a veces decía:
-          Hoy no salgo me quedo en casa leyendo y me daré un bañito en la playa.
-          ¡Eres una aburrida soltaba Flora, la  que menos tolerancia a adaptarse al ritmo ajeno tenía!.

Lucía pudo disfrutar del movimiento externo y de su tranquilidad interna gracias a una dosis de momentos solitarios. Mientras los demás dormían la siesta, ella escuchaba música clásica y leía a sus escritoras favoritas, como Soledad Puértolas, Carmen Martín Gaite y Maruja Torres.

Cuando alguna de  las hermanas la llamaba con urgencia,se desplazaba de su minúsculo apartamento al lado del mar, para ir a cenar a tal o cual sitio de moda, adaptándose a las decisiones improvisadas de ellas.


Maribel Fernández Cabañas.

El tiempo.




El tiempo.

Nos conocimos desnudos y a plena luz del día. Los dos teníamos el cuerpo atlético y bien formado: piernas fuertes de mucho deporte, abdomen liso, ojos vivarachos, movimientos rápidos…
Han pasado los años, nuestras piernas están torpes y el abdomen flácido. Pero nos perdura algo, que es el querer estar juntos, amarnos con la misma pasión que cuando nos conocimos.
Ahora medio desnudos y con una tenue luz.

Maribel Fernández Cabañas.

Camping.




Camping.

Un camping con poquita gente lleno de árboles y de montañas. Una caravana que hacía un año que no usábamos y la hemos tenido que adecentar entre todos.
Ahora al caer la tarde estamos contemplando desde nuestra toalla, en la hierba,
la puesta de sol que cae entre las montañas y dándonos un baño refrescante en la piscina.

Maribel Fernández Cabañas.

El periódico.


 El periódico.

Esperando a que llegue mi marido del turno de noche, que ya lleva una hora de retraso. Lo espero para desayunar con el, darle los buenos días y hacer planes para la tarde. Mientras lo espero paseo a la perra y después me meto en la ducha, que me reconforta el sentirme aseada.
Segunda espera: esperar a que se levante mi hijo, que ha quedado en ir a comer a casa de su abuela paterna. Mientras espero, para conversar con él, y que me cuente porque duerme hasta tan tarde, me voy a comprar el periódico y me entero de que ha subido el número de parados y de que una psicóloga famosa, recomienda que desconectemos del trabajo en vacaciones.¿Los parados desconectar?,¿ y quién les busca como mantenerse?, ¿Las amas de casa desconectar?, ¿y quien va a cocinar, limpiar, planchar y poner lavadoras por nosotras? .Estos periódicos dicen cada cosa…y mi marido, mi hijo y la perra, hoy no me dicen nada.

Maribel Fernández Cabañas.