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Sale el sol.


Sale el sol.

La mañana fresca el aire me corta la cara, la bufanda, el abrigo el chandal , las zapatillas de deporte y en la mano la cámara.
 Llego a la playa, la luz del cielo me deja perpleja y el romper de las olas también. Paseo por la arena, mientras voy tirando fotos y respirando la brisa matutina, me fijo en los colores del cielo y en la luz. Primero unos colores suaves y una tenue luz, luego los suaves rosados van dando paso a los rosas anaranjados y el agua del mar se va viendo más clara.
Mis manos y mi cara se van quedando heladas y el viento alborota mi melena, la bola redonda de fuego se va divisando entre una nube negra…  los rayos de un naranja luminoso van saliendo a trompicones.
 Una ola grande destaca entre las demás y el sol se despliega en todo su esplendor, a lo lejos en el horizonte y me ciega; pero miro a la oscuridad  de la orilla, donde la espuma de las olas  choca contra las piedras.

Maribel Fernández Cabañas.




Mujeres hablando.


Mujeres hablando.

En la peluquería de Noelía no me queman el pelo como en la de Lolo, allí me encuentro con mi amiga Imma , una vez al mes, y charlamos. Hoy la conversación , mientras Noelía me cortaba el pelo y Imma leía una revista, ha tratado sobre el famoso ministro Ignacio Wert, que quiere reducir el catalán en la escuela a una lengua optativa y no vehicular como es ahora.
 Hemos opinado sobre los ministros tan retrogradas que tenemos, que sólo miran por la Iglesia y por el Capital y que quieren que España sea un país de muy pobres junto con otros muy ricos, donde no haya clase media.
 Ya lo estamos viendo: que la justicia se ha encarecido para nuestros bolsillos, nos despiden del trabajo y ni siquiera podemos defendernos, no nos llega a fin de mes, nos desahucian... en fin un panorama que indigna.
Pero también hemos hablado las tres, de ponernos guapas para el puente y Noelia como persona que mira por su negocio y por sus clientes me ha dicho que antes de Navidad me tengo que teñir el pelo, otras veces se despide de mi diciéndome que me lo tengo que hidratar y yo ni me lo hidrato ni me lo tiño, porque eso lo hago en casa que me sale más barato.


Maribel Fernández Cabañas.

A mis anchas.


A mis anchas.

Estoy en mi casa con la tranquilidad de tener tiempo para mi misma, tiempo que sacaba días atrás mientras cocinaba, planchaba o escuchaba las vidas de mi hijo y de mi marido. Hoy todo el tiempo para mi pues mi marido está en el país de los sueños y mi hijo en el de los campamentos y yo me he dado un respiro en mi curso de fotografía, en el de pedagogía, en el de escritura, en el de yoga… y sólo tengo que cocinar para mi, cuidar de mi misma y de la perra.
Puedo dejar mi diario abierto, tener mi ordenador a todas horas …y más. Estoy tan contenta que hasta he rechazado una invitación para ir con una amiga de visita cultural a la Pedrera… “Estoy a mis anchas”.
 Las que tenéis un marido prejubilado o en paro si os podéis hacer una idea, porque ese es mi caso, mi marido se ha prejubilado recientemente, con lo cual lo tengo a todas horas a mi alrededor.
Pero esto lo he subsanado yendo sola a todos lados aunque tarde una hora en metro, cosa que antes me llevaba el en coche ...
 Y también  he encontrado un punto positivo de encuentro en común: La fotografía.
Como él es “fotógrafo amateur” , yo le enseño  escritura y el me enseña  fotografía con una cámara réflex, de esas que tienes que poner tu el diafragma más abierto o más cerrado para que la foto salga bien.  La cámara me da otro punto de vista distinto, ya no es mi marido… ,al que le tengo que lavar los calzoncillos, ¡es  mi profesor de fotografía!.




Maribel Fernández Cabañas.

Un paseo matutino 2.




 Un paseo matutino 2.

Que bien me siento, lo primero ha sido pasear a la perra medio dormida, y lo segundo irme desde  mi calle, que bordea toda la playa, pasar por el Paseo y ver el sol grande radiante y el edificio de gas natural en la Barceloneta y la estación de Francia, hasta llegar al edificio de Correos y luego seguir por el Puerto y ver los barcos de  recreo anclados, algunos eran yates, otros veleros …
Me he bajado de la bici en el Monumento a Colón para empezar a andar con mi mochila al hombro y la cámara de fotos al cuello. Las Ramblas estaban vacías, sólo algunos madrugadores compraban periódicos y flores en los típicos kioscos.
 Yo he comprado el periódico y me he quedado con las ganas de comprarme un ramo de rosas rojas pero, he preferido ir a lo práctico y entrar en el famoso Mercado de la Boquería , ahí si había ambiente. La gente ya iba por la cervecita y el pincho de tortilla de patatas o de calabacines o de setas… mucho donde elegir .
 He comprado pescado fresco y una papaya, que en mi barrio no encuentro. He disfrutado con el colorido de los puestos de fruta bien colocada, más alegre que un árbol de navidad y los exóticos puestos de frutos secos dónde había de todo: nueces peladas y sin pelar, pistachos, almendras, higos pasaos, dátiles… de todo lo que os podáis imaginar .Y otro puesto de bombones de chocolate, bien puestecitos en bandejitas con sus mantelitos blancos, que a mi que soy golosa se me iba abriendo el apetito y me he salido del mercado antes de empezar a comprar tentaciones, que luego una pone unos kilitos de mas.

Maribel Fernández Cabañas.

Un paseo 2 .


Un paseo.

El día tiene muchos momentos algunos dulces, otros mas amargos, pero cuando se trata de que pase el sinsabor, para mi no hay nada mejor que buscar la belleza y la paz en el paisaje y hacer un poco de ejercicio, por este precioso y modernista parque.
En él puedo ver   las hojas de los árboles iluminadas por la luz del sol, que tanto alegra,o un rascacielos reflejado en el agua del lago, por donde pasa volando una gaviota. Hay gente tranquila como yo, que se relaja viendo el agua y nos miramos cómplices, ante lo que nuestros ojos ven.


Maribel Fernández Cabañas.

El trastero.


El trastero.
Cuando me disponía a meterle prisa a mi hijo para que se probara el pantalón del chándal  y mi hijo pasando y entonces luego me estaba poniendo el delantal para cocinar rápido para así tener el resto del tiempo libre, para  ponerme con la lectura y escritura, mi hijo me pide  por favor que le busque el inalámbrico y hemos ido al trastero, Si tenemos de todo, hasta un teléfono inalámbrico. Abel tiene prohibido el acceso al trastero. Pero  esta vez, considerando que ya es mayorcito lo he llevado. Es curioso ante sus ojos lo que había eran estanterías con cajas y maletas, estanterías separadas unas de otras un metro y el enseguida ha dicho:
 _Aquí se podía poner un sofá y un puff…
-Si hacer una casa, ¿verdad?.Simplifico yo.
Donde yo veo trabajo desorden y suciedad el ve otro mundo.
_¡No hay luz aquí!, le contesto.
_Pero papá, que es electricista, me ha dicho que se puede poner luz…
_Si pero, nos denunciaría la comunidad de vecinos.
_¿Por qué mama?
_Pues porque….  ahora no te lo puedo explicar detenidamente porque hemos venido aquí a buscar los inalámbricos.
 Mi marido y yo odiamos el trastero porque queremos vaciarlo, pero cada vez esta mas lleno y hay polvo y lo tenemos que limpiar e ir al punto verde, con lo que ya no sirve, que podría decir que es todo.
_mamá mira mi pelota, dice mi hijo al abrir una caja, esta no me la tires.
_¿Y el Robotraptor?¿ lo quieres o lo llevo a la cabalgata benéfica?.
-          Este robot nunca lo supe hacer funcionar…
Entonces me vino a la mente que le hemos regalado juguetes que no correspondían con su edad.
-¿Abel quieres esta montaña rusa o la tiro?
-No no la tires que la pondré en funcionamiento. Mamá me acuerdo que a ti no te gustaba el ruido que hacía y le quitaste las pilas.
Pues nada un trasto más que subimos para el piso y los inalámbricos no los encontramos.
Y curioso… se acordaba de que este juguete fue de años atrás en su cumpleaños y yo por el contrario me acordaba de que ese juguete fue del año en que murió mi tio y el se acordaba de que una de las manualidades, que aparecieron en las cajas, la hizo para regalársela a nuestra nueva, monísima y cuca mascota la perrita Nina. Yo me acordaba de los pipis que se hacia nuestra incívica  Nina por la casa.
Y ya claro, ni se probó el pantalón, ni lectura, ni escritura para mí, ya sólo montaña rusa y cena.



Maribel Fernández Cabañas

Una mujer.


Una mujer.

Ella limpia, plancha, echa leña en la chimenea y calienta la casa para cuando ellos lleguen.
La visita una amiga de ciudad, la cual le dice:
_¡ Vamos a tomar el vermut que es domingo!
Ella, que también quiere darle el gusto a su amiga, responde agobiada:
_ ¡ Espérate a que se haga la carne en salsa!, la amiga , comprendiendo su afán por tenerlo todo listo para cuando lleguen, le dice:
 _No te preocupes querida, que voy a la bodega de Paco y tomamos el vermut en casa.
Y mientras van llegando ellos de coger espárragos.


Maribel Fernández Cabañas.