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NANAS

 

“Nana, nana, nana, nana, nanita, nanita nana que mi niño se duerma por sevillanas”.

“Buenas noches, mi amor te quiero cantar tu cuna al dormir tu cuna al soñar y después dormirás, en un sueño, sueño de paz”.

Cuando yo tenía catorce años le cantaba nanas a mi hermana y cuando fue creciendo le leía cuentos por la noche.

También se las cantaba a mi hijo cuando estaba ingresado en la clínica por bronquitis que yo ya estaba agotada porque eran muchos días y no mejoraba y me lo ponía entre mis piernas y le daba golpecitos en la espalda como me dijo el médico y un día una amiga me vio agotada y ella se quedó con el bebé y yo salí a comer y el médico me mandó un ansiolítico para que descansara bien por las noches.

Maribel

PALACIO

 

La escuela estaba en un antiguo palacio de tres plantas, por la noche era lúgubre un día una joven maestra se quedó encerrada y tuvo que entrar en la secretaría que era donde estaba el teléfono y llamar al director porque no había conserje.

Tenía miedo un caserón tan grande y más sin la alegría diurna de los niños.

Cuando el director llegó a abrirle la invitó a cenar a su casa donde su mujer le hizo unos macarrones gratinados al horno, la maestrilla se fue con el corazón agradecido y el cuerpo bien cuidado.

Maribel

LLUVIA


            Las finas gotas de lluvia engalanan la calle de un gris plomizo, como si de pronto

       hubiera llegado el otoño.

            No hay niños jugando y las horas pasan lentas.

             La contemplo desde la terraza y respiro el aire limpio con olor a tierra mojada.

             Y miro al cielo y pido que mañana continúe así, dándonos una tregua al sofocante calor.

        

                                                                                                               Maribel

 

PISO COMPARTIDO

 

     Alicia llegó a Sevilla porque sus amigas del pueblo la llamaron para dar una clase de matemáticas y compartir piso con ellas.

     Recuerda el día que se les averió el teléfono que estaba en la habitación de matrimonio donde dormían Alejo en una cama plegable y Sara en una cama grande, llegó el de telefónica y ella lo hizo pasar a la habitación donde ellos dormían arregló el teléfono y ninguno se despertó.

     Y es que ellos dos no tenían nada que hacer sólo un par de clases particulares por la tarde y por la noche salir de marcha y dormían como troncos por la mañana.

 Alicia y Esther además de salir con ellos por la noche se preparaban las oposiciones en una academia y daban clases.

     Estaban bien organizados, tenían las tareas repartidas cada día cocinaba uno, Alicia los miércoles hacía cocido, Esther macarrones a la boloñesa , Alejo huevos rellenos y Sara pollo en salsa , en cuanto a la limpieza igual eran jóvenes y además se llevaban muy bien.

     Alejo recibía muchos regalos de los padres del niño al que le daba clases, un día le regalaron un lomo al horno y lo compartió con todos.

     Han pasado muchos años y todavía tienen contacto telefónico porque  no queda ninguno en el pueblo y se escriben postales para felicitarse el cumpleaños.

 

Maribel

 

 

BALNEARIO


      Que mejor sitio para descansar que irse a un balneario a que me cuiden y me relaje pensó Alicia y cogió el tren camino de Gerona.

     Como hacía muchos años que no subía a un tren disfrutó mucho del viaje, pero notó que estaba en silencio cosa que ella nunca había visto en un tren o en el metro nadie hablaba y ella que tenía ganas de hablar se acercó a una chica que llevaba una gatera y le dijo que gato más bonito y ella le dijo que su gato notaba mucho los cambios y que estaba haciendo todo lo posible para que su misino estuviera tranquilo y que deseaba que nadie se sentara al lado de ella.

      Ella se acordaba al talgo camas para ir a Sevilla y allí incluso se hacían amigos con los pasajeros.

     Cuando se bajó no veía el balneario, pero si un bar donde se comió un buen bocadillo de jamón.

     Se puso a andar y vio el balneario le enseño al recepcionista su reserva de una habitación con balcón alli le dijeron que hasta las tres de la tarde no estaría libre eso la contradijo porque había pasado una mala noche y con la tensión más alta de lo normal así es que buscó una sala tranquila y se quedó dormida en una silla hasta que llegó un empleado y le dijo que esa sala era privada para socios que jugaban al ajedrez.

     Se dio un paseo por el hotel y en las paredes había fotografías de personajes   rancios de televisión no gratos.

     Dieron las tres y fue de nuevo a recepción y le dieron la llave de su habitación, pero el aire acondicionado no enfriaba y la televisión tan poco.

     Y no podía descansar así es que se fue a la terraza del bar y como era domingo y estaba lleno de gente del pueblo que habían ido a disfrutar de la piscina y del bar y también había muchos con un bono de fin de semana y leían periódicos y jugaban a cartas alli se distrajo un rato y luego entró en el restaurante comió poco porque era cara la comida.

     Otra vez a recepción a dar las quejas por el aire acondicionado y como no lo podían arreglar hasta el lunes Alicia llamó a un taxi y volvió con su querida familia a su casa de la playa y con los baños estivales se le fue regulando la tensión.

 

Maribel

VERANOS DE MOCITA


Recuerdo cuando bajaba con la bicicleta de mi padre y me encontré en contra dirección con un carro tirado por mulas, me tiré de la bici entre unos hierbajos y la bici se fue para el otro lado del carril.

 También iba a hacer prácticas al campo de fútbol que por aquel entonces estaba vallado por unos viejos postes de la luz de madera y el suelo era de tierra.

 Quería aprender a pesar de que la bici no tenía frenos y me iba hasta la parcela de mi padre en bici, era una deportista nata.

 También aprendí a jugar a fútbol en el primer equipo femenino que se formó en el pueblo, aunque no me gustaba, pero me puse de alero así no me daban balonazos ni me ponían la zancadilla y aunque tuviera la regla yo nunca faltaba a los partidos.

Así disfrutaba de lo poco que había en aquellos veranos que ahora recuerdo

Maribel

LÁGRIMAS ENJAULADAS

 

LÁGRIMAS ENJAULADAS

 Cuando Elsita vivía en la calle Wenceslao iba mucho a jugar con la tortuga que el farmacéutico tenía en el patio. Una tortuga grande que había puesto huevos de los que habían nacido  unas pequeñas tortuguitas.

     Llegó  un día que don José el farmacéutico se jubiló y se fue  vivir a Salamanca su tierra natal. El padre y el abuelo de ella le ayudaron en la mudanza y a Elsita  le regaló una jaula de grillos, que sabe Dios donde andará esa jaula.

      Pasaron los años y Elsa un día dando un paseo por el casco antiguo de la gran ciudad, con su pareja; al que le gustaban mucho los animales domésticos como los pájaros o los peces entraron en una tienda de animales y alli sin buscarla Elsa divisó una jaula de grillos lo cual le alegró mucho y una noche de verano oyó a un grillo cantar y lo enjauló pero no se comía la lechuga y murió.

     Elsa que había perdido  a sus padres por aquel entonces, estaba muy traumatizada y lloró a la muerte del insignificante animalito.

      También lloró más tarde la muerte de un pastor belga que tenían en la terraza de su piso bien cuidado y en una caseta con forma de iglú y unas mantitas.

      Lo pasó  mal, ella iba a pasearlo por la mañana y se lo encontró rígido y echando espuma por la boca. Según un vecino no era el único que había muerto en la zona porque algún desaprensivo  se había dedicado a tirar pan envenenado por la hierba.

     Elsa llamó a la policía local la cual  se encargó de todo.

     Ahora ya no tienen animales domésticos pero la jaula de grillos está de decoración como si fuera una pieza de un museo y Elsa ya no quiere tener más animalitos, porque luego lo pasa  mal  y ha encerrado sus lágrimas en la jaula de grillos para no sufrir más.

 

-MFC