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LA FLAUTA DULCE

 

       Me acuerdo de Luís el de Mérida compañero de Magisterio de cuando vivía en una habitación con derecho a cocina en casa de Dª Carmen.

       Lo que más me gustaba era la ducha e irme a la azotea a secarme el pelo al aire.

       Luís quedaba conmigo para practicar el examen práctico de la flauta dulce.

       La profesora de música nos había adelantado las canciones infantiles de las que nos iba a examinar y Luís y yo pasábamos las horas interpretándolas.

Tantas veces las repetimos que yo me las aprendí de memoria y aprobé.

       Recuerdo lejanamente a la profesora, era mayor y me hizo entonar todas las notas musicales y me felicitaba por la entonación.

Luis se fue a trabajar a Madrid y no he vuelto a saber de él.

                 

PARQUE DE ATRACCIONES SENDA VIVA


      Recuerdo cuando viajé con mi familia a Navarra tierra de mis suegros, alli hacía mucho calor y era para estar todo el día me monté en algunas atracciones como en la montaña rusa pequeña y muy rápida. A la hora de la siesta me tumbé en un banco a dormir con mis gafas de sol puestas mientras mi marido y mi hijo estaban en la gigantesca tirolina.

      De este viaje me acuerdo qué íbamos en el coche mi marido mi hijo mi suegra y tía Carmen, mi hijo tendría unos ocho años y nos quedábamos en un hotel y Carmen y mi suegra en su casa. Mi hijo estaba muy bien en el hotel y con deberes, que los hacia con los hijos del jefe.

       Le gustaba mucho estar en el patio donde tenían plantas y una tortuga y pasearse a su aire por el pueblo y comer el tomate frito que hacía su abuela mientras nosotros recorríamos muchos pueblos de la comarca de las Cinco Villas el que mas me gustó fue Olite un pueblo medieval las fachadas de piedra, las calles estrechas y se agradecía la sombra.

ANTONIETA

 

Mi vecina Antonieta de noventa años, unas veces haciendo gimnasia o en silla de ruedas o imponiendo su criterio en la cola del centro de salud.

       Se por su hija que cocina muy bien y también tiene dos nietos mayores. Es muy alta y ha viajado mucho. Alegre y amistosa siempre optimista da gusto hablar con ella, tiene buen tipo a pesar de sus años.

      Cuando mi vecina Antonieta se apuntó al grupo de gimnasia suave, hacíamos gimnasia juntas y le gustaba hablar de su nieto el mayor. También me contaba que su nieta ha viajado varias veces a la India. Con el paso del tiempo me iba desgranando su vida y la de sus nietos.

       Yo la admiro porque comparándola con otras señoras mayores deprimidas, ella no se achica ante ningún problema. Ella que tiene artrosis, anemia y la tensión alta. Siempre va con su sonrisa, incluso en la silla de ruedas para subir a la ambulancia.

      Cuando tuve el esguince de tobillo me dijo:

 ─ ¡Eso se pasa pronto!

 Por el contrario, la amiga que la acompañaba me comentó:

─ ¡Se te volverá a torcer! Ten cuidado no te vayas a caer que un esguince tarda en curarse.

     Me alegro mucho de tener una vecina así de optimista.

     Antonieta levanta la moral a toda su familia y transmite energía allá donde va.

 

ESPERAR

 

      Voy combatiendo el malestar que paso cuando veo a las personas enfermas fijándome en la belleza que puede haber en la sala de espera del médico, el otro día fui a hacerme una ecografía y había dos chicas jóvenes que hablaban de sus cosas y se reían a carcajada limpia, yo las miraba y me reía con ellas, aunque no entendía su idioma.

 La risa no tiene barreras.

      Pasaban los minutos y dejaba mi abrigo en una silla y me paseaba por el largo pasillo del sótano buscando aire fresco, eso me reconfortaba y escribía en mi libreta.

      En estos pequeños paseos vi a otra mujer con el pelo entrado en canas como yo, una haciendo ganchillo y pensé otro día me traeré la bufanda de punto que estoy tejiendo.

      Y siempre agradezco a mi familia o amigos que me esperen a la salida para tomar un zumo de naranja y compartir con ellos que todo ha ido bien.

 

                                                                MaribelFC

 

OJOS TRISTES

 

Hace muchos años fuimos a un concierto de Camarón de la isla y un amigo que me contemplaba y me apreciaba me dijo tienes unos bonitos ojos negros tristes.

No se que vería el en mi como no fuera porque  nunca he mostrado mi tristeza, si era a causa de cualquier problema de la vida me daba un paseo y se me pasaba, lo resolvía como podía y escribía en mi diario.

Hacía deporte en bicicleta para ir a trabajar y por la pequeña ciudad de provincia podía salir con mis amigos andando.

Han pasado los años los amigos me acompañan y tengo una familia nacida del amor.

 

 

UNIVERSIDAD LABORAL (continuación)

 

En el primer año lloré mucho cuando me suspendieron biología como venía de un nivel bajo en EGB, pero estudiando mucho conseguí ponerme al nivel exigido y además tenía buenas compañeras de habitación.

Recuerdo cuando suspendía biología el primer año que entre el miedo a perder la beca y la separación de la familia…el caso es que Genoveva la profesora me propuso repetirme el examen oral en la cafetería, con su cariño me salió bien y me aprobó.

En sexto de Bachillerato me iba con cuatro amigas de mi curso a Cáceres a tomar un pastel de plátano y un vaso de cola cao.

Cuando salíamos  los domingos nos encontrábamos con chicos que estaban allí haciendo la mili y había una chica asturiana mayor que nosotras que salía con uno de ellos a sus dieciséis años.

En Cáceres también nos comprábamos los vaqueros y la camisa a cuadros. Y con estas amigas y después de tantos años nos vemos o hablamos por teléfono.

UNIVERSIDAD LABORAL


Me acuerdo de cuando estaba en el internado, mis padres me llevaban en el taxi del pueblo hasta Mérida que era el punto de encuentro donde los autobuses esperaban a todas las niñas de Extremadura.

El internado era la Universidad Laboral de Cáceres y las condiciones que se requerían eran que el padre o la madre fuesen mutualistas (carteros, médicos, agricultores, minería…) y tener buenas notas.

Yo tenía buenas notas y un maestro llamó a mis padres para informarles de las becas para estudiar bachillerato y COU, acababa de cumplir catorce años y me fui a Badajoz a entregar los impresos para solicitar la beca.

El primer año de internado lloraba mucho porque echaba de menos a mis padres y a mis hermanos ,que de verlos cada día pasé a verlos cada tres meses; suerte al teléfono de Filomena Martin una buena amiga de mi tía que tenía teléfono y yo desde una cabina llamaba y hablaba  con mi familia.

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