Translate

ANTONIETA

 

Mi vecina Antonieta de noventa años, unas veces haciendo gimnasia o en silla de ruedas o imponiendo su criterio en la cola del centro de salud.

       Se por su hija que cocina muy bien y también tiene dos nietos mayores. Es muy alta y ha viajado mucho. Alegre y amistosa siempre optimista da gusto hablar con ella, tiene buen tipo a pesar de sus años.

      Cuando mi vecina Antonieta se apuntó al grupo de gimnasia suave, hacíamos gimnasia juntas y le gustaba hablar de su nieto el mayor. También me contaba que su nieta ha viajado varias veces a la India. Con el paso del tiempo me iba desgranando su vida y la de sus nietos.

       Yo la admiro porque comparándola con otras señoras mayores deprimidas, ella no se achica ante ningún problema. Ella que tiene artrosis, anemia y la tensión alta. Siempre va con su sonrisa, incluso en la silla de ruedas para subir a la ambulancia.

      Cuando tuve el esguince de tobillo me dijo:

 ─ ¡Eso se pasa pronto!

 Por el contrario, la amiga que la acompañaba me comentó:

─ ¡Se te volverá a torcer! Ten cuidado no te vayas a caer que un esguince tarda en curarse.

     Me alegro mucho de tener una vecina así de optimista.

     Antonieta levanta la moral a toda su familia y transmite energía allá donde va.

 

ESPERAR

 

      Voy combatiendo el malestar que paso cuando veo a las personas enfermas fijándome en la belleza que puede haber en la sala de espera del médico, el otro día fui a hacerme una ecografía y había dos chicas jóvenes que hablaban de sus cosas y se reían a carcajada limpia, yo las miraba y me reía con ellas, aunque no entendía su idioma.

 La risa no tiene barreras.

      Pasaban los minutos y dejaba mi abrigo en una silla y me paseaba por el largo pasillo del sótano buscando aire fresco, eso me reconfortaba y escribía en mi libreta.

      En estos pequeños paseos vi a otra mujer con el pelo entrado en canas como yo, una haciendo ganchillo y pensé otro día me traeré la bufanda de punto que estoy tejiendo.

      Y siempre agradezco a mi familia o amigos que me esperen a la salida para tomar un zumo de naranja y compartir con ellos que todo ha ido bien.

 

                                                                MaribelFC

 

OJOS TRISTES

 

Hace muchos años fuimos a un concierto de Camarón de la isla y un amigo que me contemplaba y me apreciaba me dijo tienes unos bonitos ojos negros tristes.

No se que vería el en mi como no fuera porque  nunca he mostrado mi tristeza, si era a causa de cualquier problema de la vida me daba un paseo y se me pasaba, lo resolvía como podía y escribía en mi diario.

Hacía deporte en bicicleta para ir a trabajar y por la pequeña ciudad de provincia podía salir con mis amigos andando.

Han pasado los años los amigos me acompañan y tengo una familia nacida del amor.

 

 

UNIVERSIDAD LABORAL (continuación)

 

En el primer año lloré mucho cuando me suspendieron biología como venía de un nivel bajo en EGB, pero estudiando mucho conseguí ponerme al nivel exigido y además tenía buenas compañeras de habitación.

Recuerdo cuando suspendía biología el primer año que entre el miedo a perder la beca y la separación de la familia…el caso es que Genoveva la profesora me propuso repetirme el examen oral en la cafetería, con su cariño me salió bien y me aprobó.

En sexto de Bachillerato me iba con cuatro amigas de mi curso a Cáceres a tomar un pastel de plátano y un vaso de cola cao.

Cuando salíamos  los domingos nos encontrábamos con chicos que estaban allí haciendo la mili y había una chica asturiana mayor que nosotras que salía con uno de ellos a sus dieciséis años.

En Cáceres también nos comprábamos los vaqueros y la camisa a cuadros. Y con estas amigas y después de tantos años nos vemos o hablamos por teléfono.

UNIVERSIDAD LABORAL


Me acuerdo de cuando estaba en el internado, mis padres me llevaban en el taxi del pueblo hasta Mérida que era el punto de encuentro donde los autobuses esperaban a todas las niñas de Extremadura.

El internado era la Universidad Laboral de Cáceres y las condiciones que se requerían eran que el padre o la madre fuesen mutualistas (carteros, médicos, agricultores, minería…) y tener buenas notas.

Yo tenía buenas notas y un maestro llamó a mis padres para informarles de las becas para estudiar bachillerato y COU, acababa de cumplir catorce años y me fui a Badajoz a entregar los impresos para solicitar la beca.

El primer año de internado lloraba mucho porque echaba de menos a mis padres y a mis hermanos ,que de verlos cada día pasé a verlos cada tres meses; suerte al teléfono de Filomena Martin una buena amiga de mi tía que tenía teléfono y yo desde una cabina llamaba y hablaba  con mi familia.

                << CONTINUARÁ >>

PERRUNILLAS

 

       Hace muchos años que yo estaba de luto e iba cada tarde a casa de Angela, antigua vecina que me enseñaba como limpiaba y luego congelaba los pimientos y calabacines. Me enseñaba los pajarillos que tenía en su patio y las plantas, ella me escuchaba y me daba cariño que era lo que yo necesitaba.

       De pequeña esta vecina y sus dos hermanos vivían en la calle Madrid con sus padres y yo vivía al lado en casa de mi abuela y por las noches nos sentábamos en la calle a tomar el fresco porque en Extremadura hacía mucho calor en verano.

        También teníamos buena relación con otra vecina viuda muy hacendosa, me gustaba verla haciendo la masa de albóndigas con carne picada, ajo y perejil.

       Ya de mayorcita nos cambiamos de domicilio. Ella a una calle corta donde había una peluquería donde mis hermanas y yo nos cortábamos el pelo y al salir entrabamos en casa de Angela y nos preparaba unos huevos fritos con pimentón de la vera.

       Los padres de Angela además de la casa del pueblo tenían una casa de labor al lado del rio Guadiana donde cultivan maíz y por las tardes nos íbamos andando por el camino de las acequias y nos convidaban a café con leche y perrunillas, que son unos dulces típicos de Extremadura. Nos dejaban ver las gallinas e incluso nos daban huevos.

       Llevo ya muchos años en el Norte, pero los recuerdos del sur no se borran, son los de mi infancia y adolescencia.

LA REGLA

 

       Me acuerdo cuando me empezaron a salir las tetas yo buscaba sujetadores en el doblado, sujetadores de mi madre y les ponía relleno.

       Con mis primas del pueblo nos enseñábamos las tetas y una de mis primas y yo teníamos el pezón invertido.

       Cuando engordé en el internado y me compré un sujetador, me miraba en el espejo de mi madre, que era el único que había en la casa y mi hermana me decía que era una tetona, que me quedaba mal la blusa. Menos mal que mi madre me levantaba la moral y me decía que saliera a pasear que iba muy guapa.

       Mi abuela no dejaba a mi madre hablar de sexo y yo aprendí más de las amigas, que me llevaron al mundo de las compresas y los tampones. A mi padre le gustaba leer y tenía medio escondidos dos libros de vida conyugal y sexual, la que se los leía era mi hermana.

        Recuerdo también cuando iba a casa de mi prima la de Montijo y entrabamos en la oficina de su padre, ella cogía libros de sexualidad y maternidad y los leíamos a escondidas.

       Yo tenía reglas dolorosas y lo que hacía era irme a andar a ver si se me pasaba el dolor y más tarde mi madre me acompañó a un ginecólogo conocido y me mandó un medicamento.

        Pasaron los años y una ginecóloga de Sevilla me habló del condón y de las pastillas anticonceptivas.

       Recuerdo en el pueblo que jugábamos a tocarnos jugando a médicos y enfermeras en un rincón del corral donde no nos vieran los adultos.

Y basta que hablar de sexo estuviera prohibido para que hubiera más interés. En la actualidad hay más información y menos sexo.